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PROJECTE UBÚ: UN VIAJE AL CENTRO DE UN CENTRO DE ARTE

Por Laura Navarro

lauranavarro050@gmail.com

Con motivo de la exposición Joan Miró, orden y desorden del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) tuve el placer de colaborar como educadora de museos con el Equip351, un colectivo de trabajo interdisciplinar que desarrolla e impulsa proyectos culturales entre los que se incluyen los de educación en museos, y que diseñó ad hoc las actividades orientadas a familias que se impartieron los domingos de febrero a junio del presente año bajo el nombre de ProjecteUBÚ, durante el tiempo de vigencia de la exposición.

Mi experiencia como educadora o facilitadora (como se suele decir ahora) del taller didáctico ProjecteUBÚ, no solo me dejó conocer de cerca el entorno educativo de un centro de arte, diametralmente diferente al entorno educativo que más conozco -el de la Educación Secundaria Obligatoria, en el que imparto regularmente clases de Educación plástica y visual-, sino que me acercó a uno de los artistas más célebre del siglo XX, cuya obra es inmensamente conocida en su dimensión más plástica, pero menos en su aspecto más vivencial y político. Miró, orden y desorden ha significado para mí, transitar domingo a domingo, acompañada de casi un centenar de familias en total, por el deseo de un pintor de hacerse a sí mismo, de deshacerse de sí mismo mientras soltaba tras su paso los listones de madera de un puente tibetano. Un camino desde el orden hasta el desorden, sin posibilidad de vuelta o arrepentimiento. De la academia al alfabeto propio, del alfabeto propio a la desintegración de la pintura, y de ahí al teatro y a la vida. De ahí a Ubú.

El ProjecteUBÚ se centró en la dimensión mironiana más política: la celebración de la muerte del dictador Francisco Franco, inspirado en el personaje Ubú que en 1896 Alfred Jarry pusiera en escena con Ubu Roi. Este personaje sedujo a Joan Miró a lo largo de su vida, que compuso hasta tres series litográficas inspirándose en la obra teatral –Ubú rey (1966), Ubú en las Baleares (1971) y La infancia de Ubú (1975)- hasta que finalmente le dio vida en la adaptación de la misma que hizo la compañía La Claca en su pieza Mori el Merma (1978), llevada a los teatros poco después de finalizar la dictadura franquista y en la que Miró trabajó en el diseño y elaboración de los personajes y escenografía cuando ya contaba con 84 años.

Fue tenacidad, libertad, amor por su trabajo y compromiso con su entorno socio-político lo que me transmitió la exposición de Miró. Y eso es lo que intenté yo transmitir a cada uno de los niños y las niñas que desfilaron llenos de vida por la sala de exposiciones. Y con toda esa libertad creativa que destilaban las obras de Miró trabajamos después los personajes de Morí el Merma en la fase más procedimental del taller didáctico, a base de mucho desorden creativo, mucho reciclaje y mucho color.

Agradezco a cada una de las familias la inmensa implicación y el disfrute del arte que me transmitieron a lo largo de las semanas de duración del taller didáctico permitiéndome a mí también un gran deleite. También a todo el Equip351 por su apoyo, su calidad humana y porque trabajan dando sentido al término que les da nombre.

Finalmente os dejo esta pequeña obra de Miró que desde mi punto de vista recoge el sentido del personaje literario que fascinó al artista catalán al tiempo que inspira el trabajo de educador. Es un boceto que se podía encontrar en la exposición llamado La infancia de Ubú (1953), donde Ubú es representado como una criatura pequeña, inofensiva, con cuerpo cuyo trazo es un infinito, tan permeable a cualquier forma futura y tan libre de maldad como se es de niño. Y me pregunto, como me gusta pensar que lo hizo Joan Miró: ¿Qué pasó?, ¿qué le ocurrió a Ubú?, ¿cómo pasó su persona del símbolo del infinito a la egocéntrica espiral que lo representará de mayor? ¿qué hizo que se convirtiera en el adulto tirano que efectivamente fue?. Y es ahí donde creo que la educación artística y todo educador se ha de inscribir cuando trabaja con la infancia, para que ese transito a la edad adulta sea adoptando la mejor forma.

*Joan Miró Infacia de Ubú (1953), collage, gouache y lápiz.

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