la clacam joan miro

Ubú y su secuaz: el Ministre Cap de Gos

Irene Llàcer

 

Ara tothom ho veu clar que el que Alfred Jarry va imaginar era en realitat Franco i els seus. Aquesta és la raó per la qual Ubú m’ha fascinat durant els anys del franquisme,i és la raó per la qual l’he dibuixat tan sovint.

Joan Miró¹

La idea que vertebra la propuesta del Projecte UBÚ radica en volver a dar vida a la familia de Ubú, personaje central del recorrido vital de Joan Miró, desde que, en su juventud, conoció la obra de Alfred Jarry (1873-1907) Ubu roi, texto escénico considerado la vanguardia del teatro dadá.

Alfred Jarry y Joan Miró compartieron elementos comunes, el interés por lo popular, la forma más directa de surrealismo² i y a su vez, una libertad total a la hora de expresarse rompiendo todas las convenciones establecidas.

Como en tantos aspectos del trabajo de Miró, el artista catalán volverá una y otra vez sobre la figura y el mito de Ubú en diferentes etapas de su vida. La fascinación de Miró por Ubú, símbolo del tirano, comienza con su llegada a París en los años 20 y seguirá, una vez instalado en el exilio que supuso su vida balear, dedicándole tres series de bibliófilo: Ubu Roi (1966), L’enfance d’Ubú (1975) y el magnífico y lleno de referencias de la cultura mallorquina Ubú aux baléares (1971)³. Con más de 80 años, en plena Transición, fue cuando le dedicó el gran proyecto a Ubú, bajo el nombre de Mori el Merma.

Miró culminó la reflexión sobre la tiranía que nos ofrece la obra de Jarry dándole vida a Ubú en forma de montaje teatral. Con Mori el Merma, estrenado en 1978 por la compañía La Claca de Joan Baixas, Miró rompió con el espacio pictórico para dar un salto al mundo de lo escenográfico y dar una vuelta de tuerca sobre su asesinato de la pintura. Hará los decorados, las máscaras y los personajes extendiendo su universo plástico pero también su compromiso político, su alegato sobre cuál había sido su posición en la España del dictador: “Que el espectáculo sea la fiesta de la celebración de la muerte de Franco”⁴.

Miró, junto a los actores de La Claca, jugó con los personajes de Jarry: les dieron nuevos movimientos, cierto aspecto animal (“Això, això, els meus personatges s’han de moure com animals, no com persones. La gent que va a l’oficina i tot això resulta morta. El moviment dels animals és fascinant. Cal trobar un moviment irracional”)⁵ e ilusorio, confiriéndoles formas imposibles y deformes que daban un aspecto irreverente y satírico a cada personaje.

Si se me permite, con el Projecte UBÚ nos hemos desesado en cómo mantener ese espíritu del Miró maduro: de innovación, de irreverencia y utopía. Intentando transmitir, por pequeño y simbólico que sea, ése gesto de sátira, de probatura, de arranque de fuerza que él transmitió a los personajes a través de sus drippings coloridos, de su trabajo en equipo y de su posicionamiento en el hecho de que un grande del mundo del arte internacional colaborara con una compañía pequeña y joven, como era La Claca.

No hemos podido dar vida a todos los personajes que aparecen en Mori el Merma, pero sí a los cuatro centrales que simbolizan, sin duda alguna, esas dos Españas y esas dos morales mantenidas durante década: la del Merma y su mujer, como Franco y Carmen Polo, acompañados del temible Ministre Cap de Gos y la del pueblo español, sin voz en el escenario, que acompaña y mira atónito con grandes ojos todo lo que el tirano Merma-Ubú fue capaz de perpetrar en casi 40 años de dictadura.

El próximo domingo 25 de marzo (y los siguientes hasta el 15 de abril), se lo vamos dedicar a ese primer ministro del reino del Merma, ése amigo y secuaz tan compañero como traidor, inspirado en la figura de Luis Carrero Blanco, que infunde terror y lástima a partes iguales.

Los largos brazos del Ministre nos han dado mucho en qué pensar: ¿por qué Miró le hizo esas manos torpes y esos extensos brazos? Que le impusiera aspecto perruno, de amigo fiel, se entiende pero ¿y ésas extremidades? Queremos pensar que es su manera alegórica de cosificar en escena todas esas frases hechas que usamos con alegría cotidiana: tener las manos largas, meter la mano en la caja, pillarte con las manos en la masa, llegar a las manos, darte la mano y cogerte el brazo… Y es que resulta que el Ubú de finales del XIX tiene una vigencia actual aterradora.

A partir del domingo, nosotros también trabajaremos con los brazos, los nuestros, los del Ministre Cap de Gos y los de las familias a las que no damos abasto cada domingo a las 12h. en el hall del IVAM. Lo del Projecte UBÚ, está siendo aquello que no te ves venir, que no nos esperábamos, pero que felizmente ha venido para quedarse, aún, por mucho tiempo.

¹ Joan Miró, orden y desorden (2018). IVAM, València.
² Miró, su lucha contra la dictadura. Obras de a colección Serra (2011), Fundación Picasso, Málaga.
³ Miró y el mundo de Ubú (2012). Diputación de Zaragoza, Zaragoza.
Joan Miró i el món d’Ubú. Ubú aux Baléares (2006). Es Baluard, Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma, Palma .
Joan Miró, orden y desorden (2018). IVAM, València. + Alfred Jarry (2016), Ubú rey. Cátedra, Madrid.

Créditos de la foto: Barceló, Pau. (1978).  Mori el Merma, La Claca [fotografía].

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *